martes, 21 de febrero de 2012

Psicología del Terrorismo

Muchos países del mundo padecen desde hace décadas, el fenómeno del terrorismo; ese que genera pánico en la comunidad, el mismo que frustra el progreso, divide familias y causa desplazamiento.
El terrorismo perturba la psique humana de forma poco estudiada, desde el enfoque de la afectación que genera en los sentimientos, emociones, sueños, expectativas de individuo; igualmente de que manera afecta al generador y a la victima.
Generalmente el terrorismo se fundamenta sobre intereses políticos, económicos o religiosos; las consecuencias de sus actos desbordan en la mayoría de los casos sobre la población indefensa, no solo en lo material sino también en el desarrollo de sus habilidades sociales. La paranoia, con todas sus angustiantes sensaciones como ser perseguido por fuerzas que escapan a nuestro control, sentimientos de miedo, desconfianza, desamparo, o el delirio de superhéroe de algunos gobernantes que bosquejan en su cabeza irracionales proyectos de defensa del estado, aun a costa de generar mas terrorismo.
Justamente es la irracionalidad del terrorismo lo que desconcierta al ciudadano común, al no lograr entender los códigos de conducta de un individuo que luce igual que él; pero cuya conducta resulta desde todo punto inexplicable, lo cual por supuesto genera gran incertidumbre.
Sin embargo, para el terrorista sus actos de violencia desmedida no resultan ilógicos, aun cuando estos sean socialmente repudiados; puesto que cree distinguir en su actuar un carácter consecuente mas allá del simple asesinato, dado que su objetivo es debilitar a la sociedad hasta ponerla de su parte, es decir, de alguna forma el fin justifica los medios no importa que tan brutales sean estos. El terrorista realmente concibe la idea de su propósito, con un gesto de supuesta nobleza en una naturaleza de cambio necesaria, incluso, calcula el daño colateral que ello conlleva. Esta conducta modifica sus códigos morales, desdibujando conceptos como el remordimiento, la culpa, la compasión, esto en razón de su desapego de las normas sociales; por lo tanto la inaplicabilidad de los códigos de esa misma sociedad para su caso particular. La mente del terrorista es un caldo de cultivo para diversas patologías que van desde la poca adaptabilidad social, la falta de empatía, complejos diversos, pasando por la baja autoestima, hasta la psicopatía.  

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